Antonio Escohotado: “El intelectual es el profesional de la falta de profesión”

por Henrique Mariño

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Antonio Escohotado (Madrid, 1941) fue rojo antes que liberal, mas aún conserva el poso libertario del rechazo al poder. Gurú de las drogas, tradujo a Hobbes y a Jefferson en su retiro psicodélico de Ibiza. Tras dejar atrás las aulas de Filosofía en la UNED, se propuso narrar la historia del comunismo en la trilogía Los enemigos del comercio (Espasa), que ya tiene segunda entrega: Una historia moral de la propiedad. Fuma tres paquetes diarios, pero no le gusta compartir el mechero.

Vivió diez años en Ibiza. ¿Conserva casa allí?

Qué va, ya me gustaría. En el sentido patrimonial, he sido más cigarra que hormiguita. En cambio, en mi vida intelectual soy mucho más hormiguita que cigarra.

Usted fundó el club Amnesia. ¿Cómo se convirtió la isla en la meca de la cultura dance y la música disco?

Y en la meca de los supermillonarios… Me propongo reflexionar sobre el tema si tengo tiempo. A lo mejor, escribo un libro que al fin venda masivamente. Cuanto más escandaloso, más probabilidades de que sea comercial.

Como lo fue El libro de los venenos tras editarlo con otro título.

De la primera edición se vendieron cuatro ejemplares, pero cuando Herralde lo tituló Aprendiendo de las drogas se despacharon 100.000.

La dictadura de los titulares, sobre todo desde la llegada de Internet.

Ojalá todas las dictaduras fueran así, eh. Meras dictaduras de opinión.

¿Cómo recuerda la española?

Fue evolucionando hacia una dictablanda. El final del franquismo fue el comienzo del desarrollo económico a través de esta secta que es el Opus Dei, un poco paralelo a lo que fue el protestantismo en otros países. Es decir, hay que trabajar, ser responsable y cumplir las promesas. Aunque luego se convirtieron en unos meapilas tremendos: venga golpe de pecho para aquí, miserere nobis y todo eso. Pero contribuyeron a que se cumpliera el plan de desarrollo del 58. Porque, cuando llegué de Río de Janeiro en 1956, aquí la gente medía metro y medio y tenía un aspecto lamentable.

Plantea que las sectas puritanas asentadas en EEUU fueron el germen del capitalismo.

Fueron el panteón fundacional del capitalismo. Cuando investigué las sectas comunistas puritanas y los experimentos comunistas ateos (Owen, Cabet y los icarianos, Brook Farm), vi que sólo funcionaron los religiosos, mientras que los laicos terminaron desintegrándose por rencores y rencillas internas.

Esas sectas religiosas llegadas del norte de Europa se encuentran con una tierra hostil, donde la unión hacía la fuerza. Hablamos, pues, de un comunismo accidental frente a la adversidad, ¿no?

El comunismo para ellos fue instrumental, fruto de la necesidad. El lema de los rappitas era: “¡Trabaja, trabaja, trabaja! ¡Ahorra, ahorra, ahorra!”. Decidieron poner las cosas en común para sobrevivir, una imitación de lo que había hecho la primera comunidad de Jerusalén. El principal valor de mi investigación es que conecta el comunismo primitivo (es decir, el cristinianismo evangélico o protocomunismo) con el llamado comunismo científico de mediados del siglo XIX. Su historia tiene un hilo que no se rompe en ningún momento: la propiedad es un robo y el comercio es su instrumento.

Con el paso de los siglos, ha vuelto a haber experiencias comunistas en el Estado de Israel, como los kibutz.

Claro. El país más comunista en el último tercio del siglo XX ha sido Israel. Era un socialismo humanitario, no esa casta gobernante que se creó en Rusia, Cuba o Vietnam. Los kibutz siempre fueron mucho más solidarios y verídicos.

¿Quién sería hoy Jesucristo?

Lo que ha quedado de él es el fuero interno. El hombre tiene que atender a su conciencia (en el sentido moral, lo que Freud llamaría el super yo) e interrumpir los sacrificios humanos y sangrientos.

Sea quien fuere, hoy volvería a ser crucificado.

El 90% de los ingresos de Jerusalén procedían del templo. Prohibir su actividad cortocircuitaba el funcionamiento de la ciudad, y tampoco podía suprimir costumbres milenarias. Era la forma de adorar a su dios: sacrificar animales, cuando no personas. Porque los celtas o los aztecas, en esas épocas, mataban a gente.

Igual que los pueblos nórdicos, para poner fin a una hambruna o ganar una batalla. Y, en caso de morir en combate, el guerrero se iba muy a gusto al Valhalla…

Es fundamental el momento en el que el chivo expiatorio se convierte en Mesías, que es un instrumento de venganza grupal. Esto supone un salto definitivo, porque todo resentimiento, rabia y venganza se canaliza y cobra una fuerza extraordinaria.

El Viejo Testamento también es una obra gore, ¿no?

Y tanto. Fíjate la cantidad de prohibiciones que hay en el Levítico, donde los castigos son draconianos: la mujer que copule cuando esté con la regla, lapidación… Una barbaridad.

¿Ha creído en Dios en algún momento?

El verbo creer no tiene sentido, prefiero el verbo experimentar o, mejor aún, estudiar. A medida que envejezco, me parece que el mundo bien podría ser la obra de una raza superior o, simplemente, de lo que Aristóteles llamaba intelecto agente. Veo el universo como una progresiva penetración de la materia por la forma. Y ahí, claro, hay un elemento de emoción religiosa. Por lo demás, la idea de un dios personal me resulta intolerable. Decía Spinoza en la Ética que si le pides a Dios que te quiera, es que quieres que no sea Dios. Y se puede añadir: sé capaz de amar una cosa sin pedirle que te corresponda, y así nunca te traicionará.

¿Y el amor, la capacidad de amar, se gasta?

Hombre, pues sí. El otro día escuché a un tío bastante bruto decir: “El amor dura mientras dura dura”. Es una formulación bastante cínica y brutal. Mi caso no es ése: estoy felizmente casado y cada vez quiero más a mi mujer, sin perjuicio de que la testosterona vaya retrocediendo.

En Historia general de las drogas, narraba que estuvo abrazado en posición fetal durante horas, felicísimo…

Bueno, felicísimo y también cubriéndome, porque estaba perdido. La posición fetal es de resistencia.

Me refiero a un viaje con una mujer.

Sí, a través de la oscuridad y el silencio. Un mundo de sexo y espiritualidad. Son unas inmensidades tremendas las que se abren con el viaje. De repente, todo lo aprendido desaparece y tienes otra vez una experiencia directa de las cosas.

Usted ha preferido los paraísos artificiales en vida que los celestiales una vez muerto.

Desde luego. ¿Pero cómo vas a llamar paraíso artificial a la química? ¡No hay nada más natural en este mundo!

¿Qué ha aprendido de las drogas?

Prescindamos de las drogas: tema tabú. Hablábamos de las sectas comunistas y voy a contar un caso gracioso. Resulta que los rappitas fundan la ciudad Armonía y les va fenomenal, pero llega Owen, se la compra, introduce la maquinaria más moderna, se lo regala todo a los colonos y se van al garete. Empiezan a odiarse unos a los otros, nadie quiere trabajar, se desintegra aquello y arruinan al pobre Owen. ¡Y era la misma ciudad, pero con la maquinaria de regalo! Sólo este ejemplo explica lo que pasó en la Unión Soviética.

Hay una mano invisible que regula el mercado y lo arregla todo. ¿Es tan fácil? Pensemos en la crisis actual.

No. El hombre está acostumbrado a dominar la naturaleza y se encoleriza cuando una obra suya no está en manos del designio. Hume planteó las tres reglas de la civilización: la libertad no se transmite por violencia ni por fraude, los pactos se cumplen y la seguridad principal es la libertad misma. Cada vez que alguien ofrece alimento, techo y vida próspera a todos, se ha producido un infierno, se ha perdido un tercio de la población en guerras civiles y el PIB ha caído. Cada cual puede gobernar sobre sí mismo, pero erigirse en salvador del grupo son ganas de montar un cristo.

Le da una tunda a Marx, mueve las piezas del puzzle y recompone el mapa humano-económico. ¿Es la suya una obra desmitificadora?

En la historia del comunismo, reina con la misma fuerza la pasión y el prejuicio porque ha sido escrita por los intelectuales, no por los sabios. El intelectual es el profesional de la falta de profesión. Tiene una capacidad extraordinaria para aglutinar la indignación de muchos y es un gran portavoz de la furia, pero no un instrumento de conocimiento. Su vida no consiste en estudiar para aprender. Él ya sabe lo que quiere y le interesa guiar a la humanidad. La historia ha sido narrada por ellos y, allá por los años 50, los verdaderos sabios (Raymond Aron, Karl Popper, Friedrich Hayek y, en cierto modo, Isaiah Berlin) decidieron reescribirla. Nos habían dado una historia simplificada, sesgada, de buenos y malos.

¿Quiénes son ahora los malos?

Es que no hay exactamente malos, pero hay unos supermalos que son los integristas. Merecen morir todos, sería estupendo. Lo que pasa es que no hay manera de separarlos de los otros porque se esconden y, cuando van a por ellos, ponen como escudos a sus mujeres y a sus hijos. Son una pandilla de cobardes.

Pone por encima de Marx a Engels…

No, pero sentimentalmente es mucho mejor persona. Engels no dejó morir de hambre y de frío a sus hijos simplemente porque no le dio la gana de trabajar. Para empezar, no tuvo hijos.

Usted tuvo tantos como libros.

Ocho, pero se me ha muerto uno. El problema más grave que he tenido. Es un milagro que yo siga vivo.

Venía del Derecho y, a sus años, profundiza en la Economía, un campo que se le habrá hecho cuesta arriba.

Antes hay un libro gozne, un tratado de epistemología titulado Caos y orden, probablemente el menos malo de los que he escrito. Pero el Derecho también es una ciencia compleja, por eso tiene mucha gracia que vengan Zapatero y Zerolo a cambiar el Derecho de familia y a decir cuáles tienen que ser las relaciones entre esposo y esposa, padre e hijo… La ley, por ejemplo, prohíbe a un padre dar un capón a un hijo, una arrogancia por parte de quien legisla, y más sabiendo la formación que tienen.

¿El progresismo como regresión?

Lo ha sido siempre. Quien más enarbola la idea de progreso son Diderot y Rousseau, que están a favor del salvaje. Estos, y luego Robespierre, plantean: vamos a reescribir el mundo y a quien diga que no le cortamos la cabeza. El recurso de la violencia es directamente proporcional a la ignorancia de las personas que ejercen la autoridad.

¿Aborrece la dicotomía izquierda / derecha?

Figúrate. La derecha desapareció después de la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en centro, pero para la izquierda era vital que siguiera existiendo para no perder la identidad propia.

Usted prefiere la dicotomía libertad / autoritarismo. ¿Qué es la libertad y qué medios para alcanzarla son justificables?

La libertad es intangible, sólo la sientes cuando te la quitan. Continuamente te están ofreciendo cosas mejores. Entonces te conviertes en un insecto y mueres como un perro. Eso lo escribió Kafka antes de la Revolución Bolchevique. Es como si estuviera viendo lo que luego iban a ser los juicios farsa de Stalin. ¿Y por qué Lenin se carga a un tercio de la población en siete años de gobierno? Creen que se puede reescribir la realidad. Y no con ayuda de muchos, sino uno solo, el que tiene la conciencia revolucionaria pura suficiente como para guiar a millones de habitantes. Una soberbia ilimitada que, cada vez que es contradicha, reacciona con tormentos, ejecuciones, pogromos, gulags…

Plantea que el hambre no es revolucionaria sino que los brotes de prosperidad conducen a ella.

Reconstruyo una historia con datos que rectifican mi juicio inicial sobre las cosas. Por ejemplo, pensaba que la Primera Guerra Mundial había sido obra del militarismo prusiano. ¡Qué profundamente equivocado estaba! Inglaterra no podía soportar que Alemania le disputase el dominio de los mares, Francia estaba resentida por la derrota en el Sedán, Rusia tenía que exportar el malestar interno… Y se reunieron los tres para impedir una Alemania exactamente igual a la de Merkel: un país donde todos los negocios funcionan.

Y para que haya una revolución tecnológica o industrial tiene que haber…

¿Despilfarro? Me temo que sí. Sería estupendo evitar ese derroche, que para muchos supone bajar de condición social. Pero mientras no descubramos modelos más eficaces, el progreso se va dando muy lentamente. Internet ha cambiado el mundo, sólo que está tan cerca que no nos damos cuenta. Será posible la democracia directa, que permitirá controlar o estrangular el peaje que estamos pagando: el de la clase política.

Después de la Economía, ¿qué viene?

Tengo ganas de morirme tranquilamente. Mi vida ha sido muy buena y no me gusta envejecer, en el sentido de quedarme incapaz y obligar a las personas a que se cuiden de mí, en vez de poder cuidarme yo de las personas.

¿Qué falla en España?

Los ciudadanos piensan que el Gobierno tiene que ser honrado, pero ellos, cuando compran o venden un casa, prefieren hacer las operaciones en B. En este país falta vergüenza.

Así lo ve…

Somos unos ingenuos. ¿Cómo le va a pedir la población a la clase política que sea mejor que ella? Antes, quienes llegaban al Gobierno lo hacían porque ya tenían el poder económico y político, y perdían dinero gobernando. Ahora, tenemos una caterva de personas que se meten en esto para robar y estafar a sus semejantes. Es el peaje que se paga por la democracia representativa. Y he sido más rojo que la muleta de un torero. Si me descuido, me habría acercado a la violencia, algo que no me perdonaría nunca. Surgía ETA, Baader Meinhof, las Brigadas Rojas… Era atractiva y a muchos nos han ofrecido cursillos de terrorismo en Argelia pagados por las embajadas de Libia y Siria. Conozco la película por fuera y por dentro.

¿Se considera un converso?

¿A qué? Al contrario, fui un converso a Mao y ahora me he desconvertido.

¿Algún prefijo a liberal: ultra, neo, anarco…?

Ninguno. La pobre gente, como no ha leído a Mises o a Hayek, no sabe de lo que habla cuando se refiere al neoliberalismo. Hayek decía que el Estado es una institución imprescindible que debe cumplir con todo aquello que no puede proporcionar la iniciativa privada.

Usted escribe por las noches. ¿Duerme por las mañanas o le roba horas al sueño?

Duermo como un lirón. Aunque, para los viejos, el otoño es una experiencia próxima a la muerte, porque el sol deja de lucir, el frío aumenta y empieza un periodo de purgatorio. Con la edad nos vamos haciendo más sensibles a la luz y, por tanto, estoy dejando de ser un noctámbulo, aunque madrugar me parece perverso. La noche es la noche: la falta de ruidos propicia el estudio y mi otro gran hobby, jugar al ajedrez online.

Y el fútbol, ¿no?

Jugué mucho y me divierte. Es un espejo de la sociedad civil: el jugador pesadote, coñazo y sucio frente al creativo, con ideas, que se arriesga… Los futbolistas deberían jugar al ajedrez, porque se pasan el día con la PlayStation y no saben salir del regate por el lado que procede.

¿Calcio, Premier o Brasileirão?

La mejor liga es la española y la inglesa, pero Alemania ha recuperado el interés por el fútbol. Durante treinta años se desentendió porque estuvo organizando su nuevo milagro económico. Son también el único milagro biológico del planeta: en tiempos de Julio César no conocían ni la plomada y ahora son capos de la ciencia, la tecnología, la cultura y, en definitiva, la civilización. Aquellos salvajes que ensartaban por gusto a recién nacidos en sus lanzas se convirtieron en Einstein. Cuando el vikingo se transformó en la Liga Hanseática y pasó de la depredación al comercio, el mundo cambió irreversiblemente.

(Publicado en la revista Luzes en diciembre de 2013)

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