Manolo Chinato, el poeta del pueblo

por Henrique Mariño

Extrechinato_Y_Tu

Este hombre de verbo fácil debería haber firmado el presente artículo, pero caía la tarde y tenía que cambiar las vacas de prado. Se excusa: “Son bravas y comen ellas solas, pero tengo que ir todos los días a echarles un vistazo. Perdona, porque pensaba ponerme ahora mismo a escribirlo, aunque yo no soy un escritor, sino un poeta circunstancial de campo”. Pena gorda no gozar de su pluma, porque el amigo de Robe tiene por cabeza una enciclopedia de la vida. “Nací el día más borracho del año, la Nochevieja del 52, en la habitación de mi madre. No di guerra porque tenía muchas ganas de salir. Me acuerdo cuando mi padre me dio el primer beso porque olía mucho a vino, el jodío”.

Los poemas de Manolo Chinato (Puerto de Béjar, Salamanca) han saltado a la palestra con la reciente publicación de Poesía básica, un parto de cinco años asistido por Robe Extremoduro, Iñaki y Fito (Platero y Tú) bajo el nombre de Extrechinato y Tú. Dejemos que el maestro se explique: “Mi padre era tratante de ganado y teníamos una carnicería. Al cumplir veintiún años, murió, me encontré con un mogollón y tiré p’alante. Sin beneficio, porque lo que ganaba por la mañana me lo gastaba por la noche. Escribo desde los diecisiete, cuando dejé de estudiar y surgieron los primeros amores. Mi cultura es suavecita, de pueblo. Un día me pasaron una maqueta de Extremoduro, antes del primer disco, y fui a verlos a Zarza de Granadilla: me sabía todas las canciones. Ocho días después, actuaban en Hervás y coincidimos en una bodega. Robe cantaba y entonces recité Ama, ama y ensancha el alma. Le dio un flash y nos dimos un abrazo espiritual de poetas. Me dijo que saliera a leerlo durante el concierto y yo le respondí que me iba a cagar por las patas abajo. Pero me tiré al ruedo y ahí empezó todo”.

Desde entonces, los versos de Chinato en boca de Robe han trascendido su pueblo y, ahora, el bardo asilvestrado presta su voz en siete canciones. Por si fuera poco, también luce su cuerpo desnudo en la portada del disco, a lomos de Alí, su caballo árabe: “Alguien me dijo que me parecía a la chica del anuncio de Terry. Anda, no me jodas, ella estará mejor pero yo soy mucho más guay”.

Supongo que su infancia campestre le ha marcado.

Me alucinaba que mi padre me llevara de feria en feria, comprando y vendiendo. Dejé las vacas hace ocho años y tuve un picadero. Pero no podía estar sin ellas, porque me faltaba algo. Hace poco compré una docenita. Pocas vaquitas pero de las que me gustaban. Son avileñas puras.

¿Les pone nombre?

A todas. A los caballos no se lo pongo hasta que no me demuestran cosas suyas. Las vacas que compré ya venían con su nombre, pero yo les pongo otros que me gustan o que reflejan algo. Porque, cuando nacen, tampoco puedes esperarte a decir: “Joder, qué perra es la vaca o qué brava”.

¿Alguna favorita?

No, las quiero a todas. Luego aprecio más a unas que a otras por su comportamiento y por su rendimiento.

¿Qué ambiente se respira en el Chinatos Bar?

Es un un bar musical en el que caben todas las libertades siempre que estén precedidas de los respetos. Siempre me he enrollado y tengo muchos amigos que vienen. Ahora un poquito menos a cuenta de la historia del globo…

Perdone, ¿ahora menos por…?

La historia del globo… que la gente se corta más en salir a cuenta del globo. ¡Joder, el [alcoholímetro] de los policías!

Me imagino que Robe irá a veces por ahí…

Organizo actuaciones de grupitos que hay por la zona. Cuando viene, se trae la guitarra. Alguna vez que hemos coincidido con Fito e Iñaki, nos hacemos nuestros conciertitos para quince o veinte personas. De puta madre, lo más bonito.

¿Por qué se define como un golfo?

Lo he sido, no me arrepiento de ello y, aunque ya me emborracho menos, lo sigo siendo.

¿Y de dónde viene esa fijación con el sexo?

Siempre las mujeres. La verdad es que, macho, a mí me han tenido loco toda la puta vida. Pero loco. Salía todos los días de juerga, pero lo principal eran las mujeres. Luego, como era un borracho, no me hacían caso. O, si no me hacían caso, me emborrachaba. O sea, que todos los días liado.

Ha llegado a decir que el “animal” que más le gusta es “la mujer”. ¿No le parece machista y ofensivo?

No, yo soy un animal de la naturaleza y, por lo tanto, el animal que más me gusta es la mujer. Si se molestan, siento que no pertenezcamos a la misma especie. Además, como digo de cachondeo, desciendo directamente de Venus y de Baco. Lo de poeta me ha venido dado por los dioses.

¿Sólo bebe o también toma algún otro tipo de droga?

También me fumo mis porritos desde hace veinte años. Soy un tío con temperamento y bebo mucho sin quererlo. Siempre he pensado que ojalá hubiera bebido menos alcohol y me hubiera fumado algún porrito más.

Está a favor de la legalización, ¿no?

Sí, sí, totalmente de acuerdo. Puedes poner que me fumo mis porritos y que donde más ricas están es en el campo.

Tiene un aire de viejo filósofo…

Sí, lo soy. Sería capaz de ayudar a cantidad de gente, como estos que son psicólogos o la hostia. He sufrido mucho en desamores y te preparas un poco… Siempre estoy animando a la gente caída. Yo, con mis poemas, respondo a muchas preguntas, porque realmente han sido las vivencias que he sentido. Joder, siempre hay salida.

Y su mujer, ¿qué piensa cuando le ve en la prensa?

Pues nada, somos gente sencilla. La gente responde con cariño. Como tuve la carnicería, conozco al pueblo y a todas las madres. Les decía que mandasen a sus hijas a por carne, que las iba a tratar mejor que a ellas. Me decían que no, que era muy picardías, y yo les dije: “Ahora voy a hacer un bar y os voy a joder, que van a ir ellas solitas”.

Creo que Robe ha tenido algún problema con los medios…

Sí. A mí me gustó el reportaje de El País de las Tentaciones, pero yo lo entiendo, porque advertimos de que se olvidaran de Extremo y Platero. Nos llamábamos Extrechinato y Tú y sobre eso podían preguntar lo que quisieran. Pero los titulares se referían a Extremo y salía una foto a página de Robe, que estaba prohibida para el reportaje. Pero el periodista dijo: “No, es que ésta es un recuerdo para mí”. Estaba molesto porque se habían salido de nosotros.

¿Qué le parece el mundo del periodismo?

He tenido experiencias buenas y una muy mala. Una entrevista que me hizo un tío de Rolling Stone me dolió mucho. Porque soy un ignorante en este sentido. Me vinieron a buscar para hacer una rueda de prensa en Bilbao. Nos montamos en el coche, nos fumamos diez porros, nos bebimos unas birritas… El otro hablaba poco y yo a darle palique. Cuento siempre chistes, recito poemas… Y éste refleja en el reportaje cosas que me han pasado en la vida, cuando no era una entrevista sino un viaje de dos colegas que han coincidido para una entrevista. En la rueda de prensa en casa de Iñaki, lo mandó a tomar por culo. Porque a la tercera pregunta nos dice: “¿Y qué tendencia política tenéis?”. Y yo respondí: “Oye, nosotros somos rebeldes sociales”. Me dolió porque no tenía permiso y salían cosas que a mi negocio y a mi familia les han molestado. Sin sentido y malinterpretadas. Me ha pasado una vez y estoy al lorito.

¿Van a hacer gira con el grupo?

No, no vamos a hacer ningún concierto de momento porque es imposible. Sólo tenemos diez canciones, Robe está grabando dos discos (uno de recopilación y otro nuevo), Fito Fitipaldi está grabando otro y Platero y Tú tiene actuaciones. Eso no quita que en conciertos suyos se hagan temas.

¿Cómo ha quedado el disco?

Precioso. Recito en siete canciones, Robe en una y las otras son de Fito. Sabía que iba a quedar muy bien, porque lo estaban haciendo con cariño, pero no tanto.

La música de Extremoduro le sigue gustando, ¿no?

Joder, que soy su admirador desde los principios…

¿Y qué tal con Robe, Fito e Iñaki?

Les quiero mucho y les agradezco el esfuerzo con mis poemas. Han tenido que salirse de lo que es habitual en su música, entre medias han grabado cuatro discos y éste lo han ido haciendo a ratinos, que eran para descansar. Valoro su música, su nobleza y la confianza que han puesto en mí.

Nico también posó desnuda a lomos de un caballo…

No sé, musicalmente soy muy inculto, ¿sabes? Porque nunca me he preocupado…

¿Qué le debe a Robe Extremoduro?

Como poeta, me entiende perfectamente. Me dice que no sea un poeta muerto y que saque mis textos a la luz. Joder, que él es feliz con ellos y que se los dé a los demás. Le agradezco eso, porque una vez que conozco la reacción de la gente a través de mi poesía, veo que es verdad: le gusta e incluso hago llorar a algunas personas.

¿Cómo siente sus versos en la voz de Robe?

Mira, él y yo somos dos rebeldes. Pero como más me gustan es como yo los recito, a secas. Musicados quedan bonitos y los entiende más gente pero, si se cortan con la música, pierden un poco el sentido del orden…

¿Y nunca ha pensado publicarlos?

Siempre he escrito para mí —sobre todo de los veinte a los treinta y cinco años—, cuando tengo la necesidad vital de hacerlo, porque estoy enamorado, inmerso en un desamor o siento una rebeldía. Casi nunca me pongo a ello, sólo que en ciertos momentos me viene algo que me lo exige. No había pensado en editarlos. Hace años recitaba mis poemas a algunos amigos en juergas, pero quizá en ese momento no me comprendieron. La poesía, a veces, es difícil de entender.

¿Qué es lo que le fuerza ahora a coger la pluma?

Desde hace ocho años escribo muy poquito. Lo hago en el bar: en conversaciones con la gente, me voy aparte y en seguida les respondo con un poema. He dejado de escribir porque tengo una hija de seis años y con mi mujer llevo ocho. Ella me dice: “Joder, con nosotras escribes poco”. Claro, lo haces cuando te falta algo. Si todos los días te dan tus besos, pues te incita menos. No sientes esa soledad que a veces es la que te tira para hacerlo.

Por cierto, ¿cómo es su jornada diaria?

Me levanto a las ocho a mear, me asomo a los huertos, veo cómo está el día (soy un hombre de invierno y otoño), veo cómo está la naturaleza (me encanta el viento) y me vuelvo a meter en la cama, tío. Luego me levanto a las diez para ir al campo. Estoy de puta madre conmigo, porque la soledad mala ya la sufrí y ahora la bonita la necesito todos los días. Regreso a casa, ceno un poquito y abro mi garito.

Y disfruta con eso, claro.

No tengo grandes metas de dinero ni de nada. Quiero vivir tranquilo. Pero soy muy vago y curro lo mínimo. Estando mi familia atendida en el pueblo y teniendo en el bolsillo mil duros para invitar a alguien coincidente, soy feliz.

¿Puede convertirse en un personaje de culto o ya lo es?

La gente viene como a eso, un poco de culto. “Joder, quiero ver a Manolo y darle dos besos”. Mujeres casadas, gente de Madrid a la que le da vergüenza saludarme… Me han pasado casos alucinantes, en plan: “Quería conocerte, todas las noches me acordaba de ti…”.

¿Tiene más proyectos con Extrechinato?

No. Las cosas han venido rodadas por su pie y por su mano. Aquí estoy para lo que venga.

¿Y qué le parece proponer a Dylan al Nobel?

Le quiero mucho a Bob Dylan. Pero yo no soy un artista ni un músico. Soy un poeta.

(Publicado en el suplemento La Luna de El Mundo en junio de 2001)

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