Chicharrón: ayer es el futuro

por Henrique Mariño

chicharron

Al final del túnel tal vez no haya luz sino paisaje. La vida transcurre bajo una bóveda ciega, que se abre al claro para volver a cerrarse. El viaje es el recuerdo, velado por la superposición de vías. La memoria de lo visible, pero, sobre todo, de lo que no se ha visto. “Lo que queda es con lo que empiezas”, escribió el poeta Charles Wright, quien entendió que la historia está debajo. Under narrative: toda la música que resuena subterránea, tapada por el tracatrá del tren. Chicharrón ha venido para contarnos la sombra, latente, que proyecta la palabra fin.

La última estación siempre ha sido un buen comienzo. Alberto Vecino selló la cripta de Franc3s, un grupo oscuro que hibernaba en la gruta del ruido, para abrirse a la luz cegadora que franquea las puertas del mañana. Todo lo que quedaba por decir está recogido en este disco, que arriba, como el desesperado mensaje en una botella, a la costa del dolor y la tristeza. No se queden en la superficie del vidrio: la médula sotonarrativa está dentro, escrita sobre un papel ajado, fantasmagórico, morriñento. Ayer es el futuro.

No hay declaraciones de guerra ni ecos de tambor. Tampoco tomas de electricidad ni distorsiones alucinadas. Sólo una voz evocadora secundada por las cuerdas de Diego Chapela (Lowcos), las teclas de Rubén Domínguez (Telephone Rouges) y los toms de Tomás Ageitos (Estudio A Ponte), encargado de grabar y mezclar la desnudez melancólica de la banda gallega. Un trémulo homenaje a Alberto Gende, nuestro artista eternamente adolescente. El amor siamés como salvación: ningún amigo como un hermano.

La inocencia es lo último que se pierde.

Chicharrón debuta este viernes en A Barra (Carballo). Escucha su disco aquí.

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